Tarta de dos pisos con flores naturales
Sobre mí

Hola, soy Laura

Soy la persona que está detrás de Dulce Ágata. Diseño, horneo y decoro cada pedido yo misma, en mi obrador casero legal de Alicante. Y cuando digo casero, es casero, casero… porque todo lo hago en la cocina de mi casa. Quédate, que te lo explico.

Mi historia con la repostería empieza allá por el 99, horneando algo que pretendía parecerse a unas galletas, pero que no era ni parecido. Aun así, hacer repostería me relajaba y me hacía feliz.

En 2005, mientras compaginaba la carrera con el trabajo, mi amor por la repostería fue creciendo y empecé a interesarme por eso que llamaban «fondant», que por aquel entonces era muy poco conocido aquí. En uno de mis cumpleaños me empeñé en soplar las velas con un dulce que llevase fondant, y así fue como probé mis primeros cupcakes. Y sí, soy del team fondant: a mí me gusta.

En 2013 me trasladé con mi marido a Palencia, una ciudad maravillosa, pequeñita, con gente muy auténtica y una bollería tradicional maravillosa, pero donde apenas se oía hablar de repostería creativa. Como no encontraba trabajo, empecé a mirar la repostería desde una perspectiva más seria. Gracias a gente pionera en el campo de la repostería creativa y americana (Megasilvita, El Rincón de Bea y Objetivo Cupcake recibían mucha lectura por mi parte 😊), que, generosamente, compartía en sus blogs todo lo que sabía, empecé a hacer mis pinitos en este mundo y nació «Cupcakes y más cositas», mi primera página de Facebook de repostería.

Mis primeros encargos llegaron casi por casualidad, a partir de una tarta de Halloween con un fantasmita y un gato negro modelados que compartí en redes. Pero al final encontré trabajo (espera, que no lo he dicho… ¡soy psicóloga!) y mi intento de emprender se quedó en pausa temporalmente, aunque eso todavía no lo sabía.

En 2018 volvimos a Alicante, y al traslado le siguieron cuatro años de muchas idas y venidas en lo laboral, con una pandemia y dos pequeñines de por medio. Tras varias decepciones en el mundo de la psicología, decidí, con mucho dolor, cerrar esa puerta y apostar por algo que llevaba demasiado tiempo posponiendo: tener mi propio negocio de repostería. Con la ayuda de mis dos «pequeñas» (mis hermanas) nació en Instagram Dulce Ágata, la versión 2.0 de Cupcakes y más cositas. Después vinieron años de formación, horneados, modelados, cursos de galletas y de bizcochos, y prácticas, prácticas y más prácticas.

En 2024 hice la mentoría «Ahora es el momento» con Natasha Guadarrama (Cooltiaré), que marcó un antes y un después en mi forma de trabajar (gracias de corazón, Natasha). Después de investigar mucho sobre la nueva ley de elaboración de comidas en vivienda particular, y gracias a la formación que hice en Escuela de Obradores con Dulce Imaginativa (si estás metida en este mundillo, te recomiendo a Sara: es una profesional tremenda), encontré un buen asesor que me ayudó a ponerlo todo en marcha. Y así nació el obrador de Dulce Ágata.

Como te decía al principio, mi obrador es casero, casero… tanto, que todo se hace en casa. Montarlo no fue gratis, pero sí me permitió hacer lo que con un local no habría podido (aunque espero conseguirlo algún día).

Así que te doy la bienvenida a Dulce Ágata, un obrador legal y con registro sanitario donde todo se elabora en casa, con mimo, paciencia y detalle. Ojalá te guste lo que ves por aquí y pueda endulzar muy pronto tu próxima celebración.

Con cariño,
Laura

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